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Foto: Trimax |
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Foto: Trimax |
Imagen: Peka2
Tus ojos cerrados,
tu mano izquierda en el pecho (cerca de tu corazón)
y la derecha en mi muslo desnudo.
Así se pasan las horas en esta habitación.
Tu cabello cae hasta tu frente,
con dedicación aparto cada hebra para poder besarla.
Cansado, recorres con tus dedos mi cuerpo
sin esfuerzo,
te lo sabes de memoria
eres como un compás
eres la brújula.
Las horas se rompen
en nuestro vaivén,
no las sentimos en los huesos
ni en el único ombligo que nos acoge.
Así amanecemos en estas mañanas frías
y agujereadas de Lima
sin contar las horas
que pasan herméticas entre nuestra piel
hablo en singular, somos uno.
Si evitamos soñarnos y nos encontramos mano con mano
en el mismo malecón,
bajo el mismo faro, sobre el mar
con la luz de un recuerdo
con la voz del olvido
con la promesa del entendimiento.
Yo te vería por fin sentado sobre las piedras
jugando con tirarlas al mar
entre diciembre y febrero
cuando el sol y la luna
se aman aún a la 5 de la tarde.
Te acompañaría,
sobre tu hombro recostada
y me quedaría de tu mano abrazada
esperando que me cantes un beso.
Te veo dormir entre los brazos de la sábana
y escribo para no torturarme,
estás a mi derecha, conversando con mi respiración
mientras acaricio la calentura de tu brazo
aunque ni sientes mi tacto.
Me enseñas los caminos por los que divagas,
yo solo escucho tus discursos,
los fundamento en cada sentencia,
en cada firme decisión
en la que inviertes tus segundos al hablarme.
Y me veo en tus sueños
nadando entre tus cejas,
entre el espacio que tu piel y la mía dejan
mientras señalizas mis labios con tus formas
y yo sólo espero
porque con tu risa llega la calma a mi tormenta.
Y este soundtrack está recién estrenado:
Huanta, Ayacucho - Perú
Veo rostros dormir a mi alrededor
ninguno se parece a ti,
no tienen tu expresión,
la de soñar con amor
ni tu sonrisa,
la del trance a la imaginación.
Y me pregunto
¿dónde estarás?
qué sábanas pisarán tus talones
qué suelo besarás
en qué almohada despertará tu cara
pura, sin máscaras, apoyada.
Y no me respondo
por miedo al olvido.
Será que aún te quiero
en silencio,
pero las horas pasan
y no señalas mi casa.
Ya no me asomo a la ventana
a esperar tu llegada
los minutos son exactos
ya no hay prórroga de amor en mi reloj.
¿Volverás?
Aquí te espero.
A mamá
Yo aprendí a ser mujer
desde que mi madre me acarició
en su asimétrico pedazo de piel
desde que me hizo conocer el mundo
por primera vez.
Mujer, con los días
con los años impregnados,
hembra,
a veces, débil y tan pura
otras tantas tan febril en la locura,
muchas otras, tan fuerte, tan firme, tan dura.
Tan mujer cuando al espejo me miro
y el tiempo, todo cambia
todo lo sitúa
y aprendo
una y otra vez cuando las arrugas de mi abuela veo
cuando las cuento en silencio
y sé lo que soy
y lo que quiero seguir siendo.
Cuando las horas me ven pasar
de largo, sin prisa,
yo me escondo de la garua de la brisa
y recuerdo, estampando mi cara a la luna,
un sueño, en lo más infinito de la soledad.
La soledad, una gran amiga
y los celos, grandioso agujero en mi pecho
apetito irracional que la batalla me gana
aun no sintiéndome tan humana
y es que aún los siento cuando lo leo
cuando lo repaso en silencio
como predicando un rezo.
Un rezo que al unísono nos enredaba
como enemigos íntimos de nuestra piel
porque éramos uno, con un sólo latidor
cual pasión sentida en las pupilas
pues no era la partida ni la llegada
era el punto de equilibrio en su mirada.
Su mirada que escapó a mi voz
profiriendo palabras que vistieron de luto mi corazón
que no dibujaron sonrisas en mi habitación.
Mirada que giró en mi mundo por más de un año
que caminó como sombra a mi lado.
Mirada que hoy, sin permiso, vuelve;
y me sorprende
aun sin mirarme, sólo al hablarme.
Estuve a punto de arrinconar tu voz al vacío
de generar en mí la paz
y me detuve sin pensar.
Hoy fuimos dos perfectos extraños
que al hablar no se encontraron.
Tú y tu silencio
Tú y tu soledad
esa que me acompaña
en la que se consumen mis palabras.
Necia, intransigentemente necia soy
cuando de ti se trata
cuando apareces tan sutilmente
cuando fundamentas un escrito
cuando reclamas atención sin pedirlo.
Estuve a punto y no lo hice
lo pensé más de una vez
armé la oración perfecta,
como un jaque mate
pero no soy la reina ni tú el rey
somos como los peones
que sólo al andar se conocen.
Hoy estoy lejos de tu muerte, de tu risa y de tu suerte.
Convencida.
Hermoso como el brillo de sol
tenue como garúa
limpio como el cielo luego de la lluvia.
Así es tu amor y tu mirada
así me estampas en la frente una pincelada
con tu sonrisa amplia y sagrada
con tu paciencia hereditaria
o
cuando me regañas y no hablas
cuando con tu dedo acusador aún me matas.
Me atrapas en tus travesías
y navego contigo por el mismo sendero
con tus historias bien guardadas.
Así somos tú y yo
como el Mayo* fresco e impetuoso en enero
con la sangre que corre en nuestras venas,
como la misma selva.
Cómo no esperarte cuando niña
sentada en el umbral de la puerta
aguardando tu maletín y mi margarita**...
los papeles cambian, ahora soy yo a la que esperas
pero como antaño, tus dedos aún limpian mis lágrimas
aunque de vez en cuando son tus lágrimas las que enjuagan mi alma.
* Nombre de uno de los ríos principales de Moyobamba, San Martín - Perú. En lengua quechua "mayo" es equivalente a "río". Pero los pobladores de la zona le llaman el "río Mayo".
** Paquete de galletas llamadas "Margaritas".
(Si escuchas la canción mientras lo lees, sería genial)
Yo quiero amarte hoy por si mañana ya no hay vida
Quiero amarte hoy sin cargos de conciencia
Amarte de cerca o de lejos
Y que tú lo sepas y no te arrepientas.
Quiero besarte bajo esta lluvia de verano
y que te agotes,
dejarte sin aire
y recostarte en mi pecho para que descanses.
Quiero amarte sin prisa,
bailarte al sonido de una danza huambisa*
y vivir, por un momento, de tu sonrisa
o del brillo de tus ojos ante tu serie favorita.
Quiero amarte hoy
mirando la tele recostados en la cama
tomando una cuzqueña** helada
y amar tu amor hacia lo que haces
con tanta pasión, con tanta convicción.
Quiero amarte hoy por quien eres
sin poses ni disfraces
y que por fin me ames con el mismo amor
que un día, a medias, me presentaste.
* Comunidad nativa del Perú.
** Cerveza marca Cuzqueña.
El lapislázu-liz de hoy es:
Caminaba en medio del desierto imaginario
mi alma cansada de ruidos externos
mi boca hastía de besos inconexos
y mis manos, pequeñas, en el aire
solas flotaban como buscando un verso.
Señales que de esa pluma me llegaban
no las entendía, ya ni esfuerzo hacía
eran sólo palabras
que me vencían
que me intrigaban
pero que no me llenaban.
Sin querer, tú aterrizaste
la tierra árida te miraba
pero la luna aún me mecía engatuzada
por otro hechizo,
del que aún no despertaba.
Hasta un jueves en el que suspiraste ese verso
que mis manos buscaban
Benedetti te alumbraba
y yo
sentada
no te rozaba
no te olía,
no te veía,
sólo escribía y te escuchaba.
No es la brisa entrecortando los dedos
ni la tijera contorneando un trozo de papel
es la metáfora de la última ilusión
viendo las sonrisa a medias crecer.
Ella, pálida, ausente ya de todo mal,
sentada en medio del reflejo de la luna
con música de cine medieval
dibujando en el suelo
la locura de la mitad de su figura.
Del sueño que invade su recuerdo
de su mente reteniendo locuciones
esas que no quiere escuchar
que le ganan a la voz del mar.
Él, su protector, navega en la orilla
amándola de principio a fin
creyendo vencer a sus fantasmas
destruyéndose, él, sin saber.
Reparando sus lágrimas insanas
acariciando sus cabellos al dormir
intentando sanarla con amor
pero la enfermedad es sincera
la aleja y se la lleva.
"Soy sola" dice Ana Prada y mientras la escucho
mirando el mar de Naplo a las 6.30 pm.
recuerdo lo dulce que es verme tendida en una hamaca
con mi infaltable libreta y un lapicero ocasional
como tú, amante distante.
Es verano ya y no parece
el cielo es triste hoy
el mar, el mar, el mar (suspiro)
me acaricia la piel erizándome desde abajo
aunque dure un instante.
Repaso el silencio de nuestra última charla
cambio de lugar y me vuelvo tú
pero prefiero seguir siendo yo
con todo lo que eso implique
hasta emocionarme con una canción del F.
Ya termino con esto,
voy explorando la arena con los dedos
como si buscara algo, deseando encontrarte
en algo funciona porque
finalmente yo me encuentro en ella
y eso es lo más importante.
El lapislázu-liz de hoy no es ni de Ana Prada ni de Daniel F pero es dedicado a mí: